lunes, 17 de marzo de 2014

«Rendimiento y eficacia» [Deberes (y 3)]

Con esta última entrada termino por este curso escolar con las entradas dedicadas a los deberes. Hay un tema importante del que he hablado poco como es los pasos previos que se deben realizar para mejorar el rendimiento y la eficacia en el estudio:

  • Sacar la agenda y ver lo que tienen que hacer.
  • Seguir el horario que ya tienen elaborado. Es importante que ellos hayan estructurado su tiempo de estudio igual que se ha hecho con las clases escolares. Ya sabéis que la rutina ayuda a la concentración.
  • Crear un horario personal de estudio puede ser algo complejo, pues no hay un niño igual a otro. Con algunos alumnos del último ciclo de Primaria ya hemos realizado su propio horario que tiene en cuenta sus gustos, horarios y dificultades académicas...
  • Sacar punta a los lapiceros, ir al baño….
  • Una mesa bien ordenada sólo con un lápiz o bolígrafos (azul y rojo), el cuaderno y el libro. No necesitan más, todo lo demás sólo les va a distraer.
  • Otro tema conflictivo es música sí o no. Mi opinión es que no, porque tienen uno de los canales de información ocupado con otra actividad y, si la concentración no es el punto fuerte de nuestros hijos, al final acabaran yendo y viniendo de una actividad a otra y perderán mucho tiempo.  Cuando van madurando y su concentración aumenta, hay alumnos a los que la música les ayuda a concentrarse, pero son una minoría.
  • Dejarles un tiempo de descanso. Por favor, esto es importantísimo. Este tiempo debe durar entre 20 y 40 minutos y no más. En este tiempo, pueden ver un rato de su serie favorita, merendar o que coincida con otra actividad extraescolar, pero todos los niños necesitan este tiempo de descanso.
  • Cuando vuelvan a sentarse a estudiar, es importante tener la mesa y lo que hay en ella bien ordenado y, al final de los deberes, es cuando deben repasar.
  • En los primeros años escolares, sí debemos supervisar que todas las tareas están realizadas, que han comprobado que han hecho todo lo que han escrito en la agenda y que las tareas van ordenadas y limpias. Es importante irles creando un buen hábito de estudio que les dará confianza en sí mismos y, poco a poco, no necesitaran tanto de nuestra presencia.

Lo que más nos cuesta a los padres es comprender que son sus deberes, por lo que nos implicamos de tal forma que acabamos todas las tardes agotados como si hubiéramos corrido una maratón. Es necesario e importante que ellos tengan pequeñas experiencias de fracaso. Sé que esto que digo puede parecer duro, pero pensemos que cuando tengan 15 o 16 años no podremos ayudarles en todas las asignaturas y ellos no habrán aprendido nunca a gestionar su tiempo, sus estudios, sus exámenes…Empecemos ahora que todavía estamos a tiempo.


martes, 11 de marzo de 2014

Deberes (2)

Continúo esta semana con algunos consejos que pueden ser de utilidad para vosotros y vuestros hijos acerca de los deberes.

  • Cuidado al corregir... No podemos estar todo el día borrando los ejercicios que hacen mal, aunque sí tenemos que decirles lo que no está bien. Os propongo un ejemplo aunque seguro que vosotros tenéis otros mejores: «Creo que esta suma no está bien, a mí me da otro resultado ¿la hacemos de nuevo?» Normalmente se darán cuenta del error y lo corregirán. De esta manera serán ellos los que borren y no nosotros. En este aspecto tenemos que tener especial cuidado, tanto en lo que decimos como el tono con que lo decimos porque podemos dañar su autoestima.
  • … pero hay que exigir: Lo dicho anteriormente no implica que no les exijamos y que se esfuercen. Nosotros como padres sabemos cuál es el límite de nuestros hijos y todo aprendizaje requiere un esfuerzo.
  • Espacio: Desde que son pequeños mandamos a nuestros hijos a su habitación a estudiar. Yo no soy muy favorable con esta medida en estos primeros años de Educación Primaria, aunque quizá si para el último ciclo. Voy a  intentar explicados la razón: Ellos no están acostumbrados a estar solos delante de un libro o un cuaderno, porque en el colegio trabajan todo el tiempo con sus compañeros y profesores; lo que ocurrirá probablemente es que se queden mirando a las musarañas, al poco llegaremos nosotros y nos enfadaremos porque no han hecho nada en ese rato que han estado. «¡Pobres!» La alternativa tampoco es quedarnos sentaditos a su lado mirando cómo trabajan «¡Qué aburrido!» ¿Qué propongo entonces?: Buscar un lugar común que sea tranquilo, donde por supuesto no esté la televisión encendida, y donde nosotros compartamos ese espacio con ellos realizando otra actividad (se me ocurren multitud de ellas). De este modo vemos si están centrados en sus deberes y, si no es así, podemos recordarles que tienen que estar trabajando. Si tienen dificultad estaremos cerca para ayudarles y, además, también verán que nosotros tenemos tareas que realizar.

A medida que vayan madurando, podemos ir dejándoles más tiempo solos. La concentración es algo que requiere práctica. De golpe y por pasar de curso nuestros hijos no van a saber realizar los deberes solos y, además, bien.

miércoles, 5 de marzo de 2014

domingo, 2 de marzo de 2014

Test de Primaria


Ya podéis recoger los resultados de las pruebas de Primaria.

Deberes

La semana pasada ya anuncie que este sería el tema de mi nueva entrada. Todos los niños desde primero de Primaria hasta el fin de sus estudios se enfrentan a este reto, algunos incluso antes, pues llevan la cartilla a casa o tienen que hacer escritura.

Muchos son los interrogantes que como padres nos hacemos: ¿Cuándo dejarles solos? ¿Cuántas veces se los tengo que corregir? ¿Es posible que no tengan deberes o, al contrario, es posible que traiga tantos deberes a casa? ¿Cómo organizar el tiempo de estudio? …

Muchos son también los sentimientos que surgen en nosotros cuando ayudamos a nuestros hijos a hacer los deberes y, normalmente, estos sentimientos suelen ser de frustración  que acompañamos con frases del tipo: «Si no estoy encima de ellos no hacen nada», «no consigo que haga bien los problemas de matemáticas», «si no les pregunto cien veces parece que no se lo sabe», «estamos toda la tarde haciendo ejercicios», «no saben estudiar solos»…

Para los padres también es un reto. Hay que organizar tiempos, espacios, recordar lo estudiado en nuestra infancia, asimilar nuevas formas de aprendizaje…Todo esto no cabe en una entrada, por lo que me centrare en algunas aclaraciones que tienen que ver con los horarios de estudio, esperando de esta manera facilitaros vuestra tarea como padres.
  • Rutina. Que se sienten a estudiar a la misma hora, elaborarles un horario de estudio, que tenga en cuenta las actividades extraescolares. Cuando realizo siempre la misma actividad a la misma hora parece como si mi propio cuerpo lo pidiera. Esto lo saben bien las personas que hacen alguna actividad física, si por cualquier motivo no salen a correr ese día y a esa hora parece que les falta algo. Lo mismo ocurre con la actividad intelectual. 
  • No valen los atracones. Si nuestros hijos están más de una hora sentados en la silla de estudiar, os aseguro que a partir de ese momento ya no hacen nada de provecho. En algunos casos, los tiempos de estudio serán menores o pasaran de la hora (pero nunca más de hora y media). Estos tiempos dependerán de factores como la edad, el grado de atención y concentración que tengan nuestros hijos.
  • Fraccionar los tiempos de estudio. En relación a lo anterior, es más provechoso para todos tener dos o tres momentos de estudio a lo largo de la tarde.
  • Llevar todo al día. Este es el gran reto, sobre todo cuando se hacen más mayores, porque de esta manera evitaremos los atracones que ocurren cuando llegan las semanas de controles y hay muchos temas que memorizar.
  • Controles. Es cierto, aunque parezca una contradicción con lo anterior, que si hay controles habrá que estudiar más y añadir en el horario un rato más de estudio.
  • Nadie nace sabiendo. En los primeros cursos de Primaria tendremos que estar más encima de ellos, sobre todo para que aprendan a organizarse y para recordarles alguna técnica de estudio, en especial los esquemas y los mapas conceptuales. 
Si hiciéramos una sencilla suma, nos daríamos cuenta del tiempo que nuestros hijos pasan estudiando a lo largo de un curso escolar. Por eso es tan importante nuestra labor en la gestión de su tiempo hasta que ellos aprendan a hacerlo. Está en juego no sólo los resultados académicos, sino también su autoestima, su autonomía, nuestra capacidad para la frustración, el buen clima familiar…

En la próxima entrada hablaré de los espacios para estudiar y de otras sugerencias que quizá os ayuden.