Buenos días. Hoy me ha dado por pensar en el esfuerzo, en la determinación, en la voluntad y en la motivación. Parecen palabras solo para los elegidos o para los deportistas de élite. Es como si ellos tuvieran un gen especial que les hace diferente al resto de los humanos.
Los menores que practican deporte y que compiten saben bien de lo que hablo. Ellos valoran sus resultados y el de sus compañeros, y se están entrenando en casa porque saben que merece la pena intentarlo.
Estas características las han tenido los personajes importantes de nuestra historia: científicos, escritores y, también, nuestros padres y abuelos. Nuestros niños y adolescentes aprenden día a día lo que significan estas palabras. Se tienen que enfrentar a sus propios retos y a sus objetivos personales. Dejémosles la oportunidad de equivocarse y de valorar lo que consiguen, no se lo regalemos. El regalo hará que no se valoren a sí mismos ni tampoco a los demás.
Reconozcamos su esfuerzo diario para que ellos puedan valorarlo y ser adultos capaces de construir su propia historia.
jueves, 16 de abril de 2020
miércoles, 15 de abril de 2020
#yomequedoencasa (20)
Buenos días. Llevo varios días con un sentimiento de indignación cuando leo noticias donde aparecen expresiones como ”búscate otra casa” o ”rata infecciosa”, dirigidas a las personas que tienen que ir a sus trabajos para facilitar mi vida y el funcionamiento de la sociedad.
El respeto y la empatía son actitudes que se va desarrollando desde los primeros años de vida, y que no crecen por generación espontánea.
El aprendizaje por observación es fundamental en la Infancia, y somos los adultos relevantes en la vida de los menores esos modelos. Si nuestros hijos observan en nosotros el desprecio, la falta de respeto o, incluso, el odio ese será su bagaje emocional.
Quiero que la siguiente generación sea mejor que la mía y, por eso, trabajo todos los días, y por eso mismo sé que trabajan muchas personas todos los días.
Pensemos qué modelo somos para nuestros hijos. Cuidemos la comunicación verbal y la no verbal. Seamos coherentes, porque luego vamos a querer que traten a nuestros hijos con la dignidad que todas las personas se merecen. Empecemos hoy, aquí y ahora, es el momento de educar a nuestros hijos en eso que se ha llamado inteligencia emocional.
El respeto y la empatía son actitudes que se va desarrollando desde los primeros años de vida, y que no crecen por generación espontánea.
El aprendizaje por observación es fundamental en la Infancia, y somos los adultos relevantes en la vida de los menores esos modelos. Si nuestros hijos observan en nosotros el desprecio, la falta de respeto o, incluso, el odio ese será su bagaje emocional.
Quiero que la siguiente generación sea mejor que la mía y, por eso, trabajo todos los días, y por eso mismo sé que trabajan muchas personas todos los días.
Pensemos qué modelo somos para nuestros hijos. Cuidemos la comunicación verbal y la no verbal. Seamos coherentes, porque luego vamos a querer que traten a nuestros hijos con la dignidad que todas las personas se merecen. Empecemos hoy, aquí y ahora, es el momento de educar a nuestros hijos en eso que se ha llamado inteligencia emocional.
martes, 14 de abril de 2020
#yomequedoencasa (19)
Hola de nuevo. Después del descanso de la Semana Santa volvemos al trabajo y a las aulas virtuales. Llevamos más de 30 días de confinamiento y no sabemos los días que todavía nos quedan en esta situación. En este momento es muy necesario vivir el aquí y ahora. El cansancio y la incertidumbre aumenta nuestro estado de ansiedad o distimia. Como ya comenté en otras entradas, lo mejor que podemos hacer por nuestros hijos es organizar el día con flexibilidad pero con normas. La tarea es compleja y muchos días todo nos saldrá un poco del revés. No importa, veamos por qué ha sido y cambiemos lo que no se ajuste a nuestra familia.
Si os sirve de ayuda, yo no toco ningún instrumento, ni pinto, ni escribo, ni cocino especialmente bien. En mi familia se siguen haciendo las actividades que nos gustan.
Si nosotros añoramos la rutina que teníamos antes, nuestros hijos también. Ellos necesitan una rutina y unas normas, ya que estas les darán estabilidad emocional. Recordad hacerles mantener un horario para levantase y acostarse o respetar el horario de comidas. Tiene que haber un tiempo de estudio, de juego libre, de juegos tecnológicos, de uso de las redes sociales y de actividad física. Lo que no necesitan, ni necesitamos, es una sobrestimulación y una sobrecarga de actividades.
Si me lo permitís, no se trata de sobrevivir sino de vivir cada día.
Si os sirve de ayuda, yo no toco ningún instrumento, ni pinto, ni escribo, ni cocino especialmente bien. En mi familia se siguen haciendo las actividades que nos gustan.
Si nosotros añoramos la rutina que teníamos antes, nuestros hijos también. Ellos necesitan una rutina y unas normas, ya que estas les darán estabilidad emocional. Recordad hacerles mantener un horario para levantase y acostarse o respetar el horario de comidas. Tiene que haber un tiempo de estudio, de juego libre, de juegos tecnológicos, de uso de las redes sociales y de actividad física. Lo que no necesitan, ni necesitamos, es una sobrestimulación y una sobrecarga de actividades.
Si me lo permitís, no se trata de sobrevivir sino de vivir cada día.
martes, 7 de abril de 2020
#yomequedoencasa (18)
Buenos días. Nos siguen llegando noticias que condicionan nuestra vida, que nos entristecen o que nos generan inseguridad sobre el futuro. Todas ellas afectan a nuestra estado emocional, pero no podemos olvidar que nuestros hijos viven estas mismas emociones. Ellos no saben cuándo volverán a estar con sus amigos, si volverán al colegio o si se han cancelado actividades que llevaban esperando desde principio de curso.
Es muy difícil, pero no podemos caer en la apatía. Ellos necesitan de nosotros. Jugar para ellos es terapéutico; juguemos pues con ellos, veamos también películas o series. Las actividades en familia nos ayudarán a todos.
Crear experiencias positivas nos ayudará en el presente y en el futuro. Las experiencias nos ayudarán a crear vínculos con nuestros hijos.
Un abrazo a todos, deseando que estéis bien.
Es muy difícil, pero no podemos caer en la apatía. Ellos necesitan de nosotros. Jugar para ellos es terapéutico; juguemos pues con ellos, veamos también películas o series. Las actividades en familia nos ayudarán a todos.
Crear experiencias positivas nos ayudará en el presente y en el futuro. Las experiencias nos ayudarán a crear vínculos con nuestros hijos.
Un abrazo a todos, deseando que estéis bien.
jueves, 2 de abril de 2020
#yomequedoencasa (17)
Buenos días. Hoy me ha dado por pensar en lo difícil que es motivar a nuestros hijos para que realicen las tareas escolares y para que no caigan en la apatía.
El equilibrio, en lo personal, necesita de varias facetas que habría que desarrollar y buscar un espacio y un tiempo dónde realizarlas.
Esta situación, como padres, está siendo muy compleja. A la gestión de nuestras emociones y de nuestro tiempo tenemos que añadir la gestión del tiempo, de las actividades escolares y de las emociones de nuestros hijos. En el día día contábamos con la ayuda de profesores, de entrenadores, de la familia extensa o de los amigos. En esta situación de confinamiento, estamos 24 horas al día pendientes de ellos. Por eso, mi propuesta sigue siendo que intentemos hacer una rutina nueva para esta situación. La rutinas en los más pequeños les van a dar seguridad y les van a ayudar a mejorar la convivencia. Mucho ánimo, porque no es una situación fácil.
El equilibrio, en lo personal, necesita de varias facetas que habría que desarrollar y buscar un espacio y un tiempo dónde realizarlas.
- La relaciones sociales. En este momento, es a través de las nuevas tecnologías como ellos se pueden comunicar. Habrá que flexibilizar los horarios de uso. Pero las relaciones sociales se dan también dentro de la familia. Será importante la interacción que con ellos tengamos y buscar intereses comunes para compartir el tiempo con ellos.
- El tiempo de ocio también se ha visto limitado. No hay opción de salir a dar un paseo o de practicar deporte. De nuevo, el ocio va a depender en gran medida de las nuevas tecnologías, o la alternativa de rescatar los juegos de mesa, las recetas de cocina, la música y el baile, la pintura y el dibujo. No es necesario llevarlas todas a cabo, de nuevo habrá que adaptarse a cada familia y a cada persona. No a todos nos gustan las mismas cosas.
- El desarrollo intelectual es fundamental en cualquier etapa de la vida, pero para nuestros hijos lo es aún más, puesto que están en un periodo de estudio, de actividades escolares y de escuela virtual. Es muy importante para ellos y tenemos que animarlos para que no la abandonen. No es una cuestión de las calificaciones finales, es que está en juego su desarrollo emocional: lo necesitan para su estabilidad personal.
- El desarrollo personal. Como personas únicas e irrepetibles que somos, nuestros hijos y nosotros necesitaremos también un tiempo para estar solos, para poder meditar, para relajarse, para llorar, o para intentar no pensar en nada.
- La actividad física. Todos los profesores de educación física nos están proponiendo actividades para hacer en casa. Es muy necesario para la salud mental un buen desarrollo físico, por lo que es importante que los animemos a hacerlas y que incluso las hagamos con ellos.
Esta situación, como padres, está siendo muy compleja. A la gestión de nuestras emociones y de nuestro tiempo tenemos que añadir la gestión del tiempo, de las actividades escolares y de las emociones de nuestros hijos. En el día día contábamos con la ayuda de profesores, de entrenadores, de la familia extensa o de los amigos. En esta situación de confinamiento, estamos 24 horas al día pendientes de ellos. Por eso, mi propuesta sigue siendo que intentemos hacer una rutina nueva para esta situación. La rutinas en los más pequeños les van a dar seguridad y les van a ayudar a mejorar la convivencia. Mucho ánimo, porque no es una situación fácil.
miércoles, 1 de abril de 2020
#yomequedoencasa (16)
Gracias es la expresión que más utilizamos para expresar nuestro agradecimiento. Se ha vuelto tan corriente que parece que ha perdido su sentido. El agradecimiento es considerar que necesitamos de los otros, que no podemos hacerlo todos nosotros. Es reconocer el valor de la otra persona. En estos días nos estamos dando cuenta de lo interconectados que estamos, de lo dependientes que somos y de nuestra propia vulnerabilidad.
Estamos echando de menos muchas de nuestras actividades cotidianas. Actividades que tenían que ver con las relaciones entre nosotros: salir con amigos, tomar café con los compañeros o hacer actividades con nuestros hijos. Agradezcamos todos esos pequeños encuentros o ese trabajo que realizan para nosotros, pues hacen nuestra vida más sencilla y humana
Agradecer supone un doble beneficio: hace sentirse bien, reconocido e importante a la persona que lo recibe. A la persona que lo dice, porque se reconoce a sí mismo como limitado y necesitado de ayuda.
El agradecimiento me parece la mejor vacuna a frases que solo han provocado sentimientos de frustración: “si yo quiero, yo puedo”. Necesito de los demás para desarrollarme en plenitud. En ese tiempo, se está demostrando, por fin, la mentira de esta filosofía. Somos seres sociales que necesitamos de otros para ser nosotros mismos. Necesitamos de la diversidad en la sociedad. Empecemos a conjugar el “nosotros”. Aprendamos a decir GRACIAS.
Estamos echando de menos muchas de nuestras actividades cotidianas. Actividades que tenían que ver con las relaciones entre nosotros: salir con amigos, tomar café con los compañeros o hacer actividades con nuestros hijos. Agradezcamos todos esos pequeños encuentros o ese trabajo que realizan para nosotros, pues hacen nuestra vida más sencilla y humana
Agradecer supone un doble beneficio: hace sentirse bien, reconocido e importante a la persona que lo recibe. A la persona que lo dice, porque se reconoce a sí mismo como limitado y necesitado de ayuda.
El agradecimiento me parece la mejor vacuna a frases que solo han provocado sentimientos de frustración: “si yo quiero, yo puedo”. Necesito de los demás para desarrollarme en plenitud. En ese tiempo, se está demostrando, por fin, la mentira de esta filosofía. Somos seres sociales que necesitamos de otros para ser nosotros mismos. Necesitamos de la diversidad en la sociedad. Empecemos a conjugar el “nosotros”. Aprendamos a decir GRACIAS.
lunes, 30 de marzo de 2020
#yomequedoencasa (15)
Lo siento, no entiendo lo del lazo azul, pero no me malinterpretéis hasta leer todo el texto.
No lo entiendo, porque lo que dice de nosotros como sociedad, es que nos dedicamos a increpar a otras personas sin conocer nada de ellas. Por favor, dediquémonos a construir.
No lo entiendo, porque me recuerda a la Alemania nazi, hacer visible lo que es diferente a nosotros mismos.
No lo entiendo, porque va contra todo de por lo que estamos luchando desde hace muchos años, muchas organizaciones, muchas familias y muchos psicólogos: la inclusión (todos diferentes y todos iguales en derechos).
No lo entiendo, porque aumentamos el sufrimiento de los menores y de sus familias.
Solo entiendo una cosa en estos días: miremos a nuestra familia, a los que conviven con nosotros, y preguntémonos qué podemos hacer y seamos responsable de nuestros propios actos. Si como ciudadano creo que hay un comportamiento incívico, para eso están las Fuerzas de Seguridad del Estado.
No chillemos por las ventanas nuestra ira y nuestra frustración. Nuestra incomprensión no se debe canalizar de esta manera. No sabemos quién recibe nuestras palabras, ni su situación familiar o laboral (puede que estén regresando de sus trabajos).
Siento que hayáis tenido que identificaros con un lazo azul, todo mi cariño y mi apoyo.
No lo entiendo, porque lo que dice de nosotros como sociedad, es que nos dedicamos a increpar a otras personas sin conocer nada de ellas. Por favor, dediquémonos a construir.
No lo entiendo, porque me recuerda a la Alemania nazi, hacer visible lo que es diferente a nosotros mismos.
No lo entiendo, porque va contra todo de por lo que estamos luchando desde hace muchos años, muchas organizaciones, muchas familias y muchos psicólogos: la inclusión (todos diferentes y todos iguales en derechos).
No lo entiendo, porque aumentamos el sufrimiento de los menores y de sus familias.
Solo entiendo una cosa en estos días: miremos a nuestra familia, a los que conviven con nosotros, y preguntémonos qué podemos hacer y seamos responsable de nuestros propios actos. Si como ciudadano creo que hay un comportamiento incívico, para eso están las Fuerzas de Seguridad del Estado.
No chillemos por las ventanas nuestra ira y nuestra frustración. Nuestra incomprensión no se debe canalizar de esta manera. No sabemos quién recibe nuestras palabras, ni su situación familiar o laboral (puede que estén regresando de sus trabajos).
Siento que hayáis tenido que identificaros con un lazo azul, todo mi cariño y mi apoyo.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)






