sábado, 12 de diciembre de 2015
domingo, 15 de noviembre de 2015
Memoria y aprendizaje
Todos hemos tenido que ayudar a nuestros hijos a que aprendan conceptos que, únicamente lo pueden hacer, utilizando la memoria. Las tablas de multiplicar, la ortografía, los verbos irregulares, el vocabulario de inglés y un sinfín más, son ejemplo de conceptos que hay que memorizar, puesto que no es posible establecer relaciones entre ellos o utilizar la lógica.
Me gustaría compartir con vosotros algunas estrategias que pueden facilitar en nuestros hijos este tipo de aprendizajes, y que son estrategias que funcionan:
La primera de ellas (que podéis ver en la imagen) es escribir en pósit o en cartulina lo que a nuestros hijos les cuesta aprender (en el pósit de la imagen es un tema relacionado con la ortografía). Con esta técnica trabajamos de forma continua la atención y la repetición, que son dos capacidades fundamentales para este tipo de aprendizajes.
Recordad que la estrategia será mejor cuantos más estímulos utilicemos: visuales, auditivos o de movimiento. Os animo a que compartáis conmigo y con otros vuestras estrategias, seguro que sois muy imaginativos. Gracias y un saludo a todos.
Me gustaría compartir con vosotros algunas estrategias que pueden facilitar en nuestros hijos este tipo de aprendizajes, y que son estrategias que funcionan:
- En el pósit, la palabra se ha escrito dos veces: una la ha escrito el adulto y la otra el niño. El niño ha tenido, por tanto, que fijarse cuatro veces en la palabra: para leer la palabra que ha escrito el adulto, para copiarla y para leer las dos palabras al pegarlas).
- Hay que elegir un sitio que nuestro hijo transite con facilidad (la habitación, el pasillo o el baño) ya que cada vez que pase por allí tiene que leerla y, como no es un elemento habitual de la decoración de la casa, le va a llamar la atención. Estaría bien que, de vez en cuando, le pidamos que nos repita en voz alta lo que está escrito en el pósit.
- El movimiento, permitiendo que nuestros hijos cuando repasen nos lo digan mientras caminan por la casa o mientras se mueven, bailan o tararean.
- La repetición. Cuando vamos en el coche, el niño puede repetir la tabla de multiplicar, la reglas de ortografía o el tema. Si el niño se niega, lo repetiremos nosotros y a él no le quedará otro remedio que escuchar. En caso de que llore, chille o lleve a cabo cualquier otra acción que sea perturbadora, nosotros seguiremos repitiendo la tarea, y le recordaremos que, si quiere que paremos, tendrá que ser él quien comience a repetir la tarea que le hemos pedido.
Recordad que la estrategia será mejor cuantos más estímulos utilicemos: visuales, auditivos o de movimiento. Os animo a que compartáis conmigo y con otros vuestras estrategias, seguro que sois muy imaginativos. Gracias y un saludo a todos.
lunes, 2 de noviembre de 2015
El primer día sin…
Algunos de vosotros, nada más leer el titulo y por la fecha
en la que estamos, ya os habréis imaginado de lo que quiero hablar en esta
entrada.
A medida que cumplimos años, vamos viendo morir a nuestros seres
queridos y sabemos que es duro el entierro y los primeros días, pero también es
duro el primer cumpleaños, la primera Navidad o la primera vez de cualquier día
especial. Esto es el duelo, que puede
durar un año hasta completar este ciclo vital de 365 días.
Pero no nos engañemos, el amor perdura siempre y, por lo
tanto, también la ausencia que esa persona nos dejo. No olvidemos que esa
persona amó a otras muchas, y todas ellas sufren su muerte. En este sentido, el
dolor compartido siempre es terapéutico. Esa persona fue para otros padre o
madre, esposo/a, abuelo/a, hermano/a... Somos
muchas personas en una a lo largo de nuestra vida.
No ocultemos a nuestros hijos la realidad de la muerte. Hay
que explicarla pues ellos también se enfrentan al dolor por la pérdida, y a
algo más difícil de controlar: el miedo a que papá o mamá también se mueran y ellos
se queden solos. Quizá lo mejor es decirles que lo normal es que las personas morimos cuando
somos muy, muy, muy mayores. Creo que no es bueno decirles que enfermaron y se
fueron al hospital, porque pueden entonces tener un miedo tremendo a que nos
pongamos enfermos. Todas estas
sugerencias siempre dependen de la edad de nuestros hijos, ya que, a medida que
van madurando, sí se les puede explicar cuál fue el motivo del fallecimiento. Si
somos personas creyentes, rezar e ir al
cementerio nos puede ayudar a expresar lo que sentimos y a compartirlo con nuestros
hijos.
En alguna ocasión, ya me habéis oído comentar que es importante expresar las emociones que sentimos, porque nuestros hijos aprenden observando lo que hacemos. Si queremos que ellos sean adultos competentes a nivel emocional, tienen que ver y conocer nuestras emociones.
Es importante que recordemos a las personas a las que amamos,
aunque ya no estén con nosotros, pues el amor es lo que nos constituye como
personas y ese amor no muere nunca.
martes, 13 de octubre de 2015
domingo, 27 de septiembre de 2015
jueves, 24 de septiembre de 2015
Feliz Año Nuevo
La incertidumbre proviene porque nuestros hijos están en continua evolución y eso hace que no haya edad tranquila, además que con el comienzo de curso introducimos cambios en nuestras rutinas y en la de nuestros hijos.
La renovación se produce porque siempre hay retos nuevos para nuestros hijos: que mejoren en los estudios o en el comportamiento, o actividades extraescolares nuevas a las que los apuntamos, entre otros aspectos. A lo que se añade los nuevos retos que los adultos asumimos para este curso que comienza. Renovación no supone sólo nuevos proyectos, también implica dejar a un lado las actitudes que nos hacen daño y que afectan a nuestro entorno.
La propuesta que os hago para este inicio de curso está basada en cuatro actitudes: proponer, confiar, preguntar y colaborar; que seguro son actitudes que queremos que nuestros hijos adquieran.
- Proponer. Todos tenemos ideas de cómo podrían funcionar mejor las cosas. Vamos a compartirlas con las personas que estén afectadas y no solo en nuestro grupo de amigos. De esta forma, convertimos nuestras opiniones en algo positivo y no se interpretarán como criticas, que casi siempre conducen a malos entendidos
- Confiar. Como madre sé lo difícil que es no intentar controlar todas las situaciones que pueden dañar a nuestros hijos, pero debemos confiar en los profesionales que están implicados en su formación, así como en las capacidades intelectuales y emocionales de nuestros hijos para resolver sus propios conflictos
- Preguntar. ¿Cuántas veces les decimos a nuestros hijos «pero si no te has enterado, por qué no has preguntado»? Les animamos y les decimos que no pasa nada por preguntar, que si preguntan se enterarán mejor. Si esto es un buen consejo para ellos, también lo es para nosotros adultos. Nos evitaríamos muchos conflictos, si preguntáramos lo que no hemos comprendido.
- Colaborar. Colaborar es estar atentos a lo que podemos hacer para facilitar el trabajo de todos los que formamos la comunidad educativa: padres, profesores, auxiliares, entrenadores, entre otros. En definitiva, todos sumamos.
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